Smart tv de viaje

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Es cierto y lo sé, es hilarante hasta ridículo llevar un televisor de  viaje. Es como una especie de adicción al sedentarismo y a la inmovilidad, un no poder desprenderse de la comodidad del hogar y una especie de insulto a la naturaleza y al paisajismo.

Imaginen la cara que pusieron mis amigos cuando les conté que llevaría un Smart tv al paseo que íbamos a realizar. Los más escépticos pensaron que era una payasada, los más graves y sensibles se taparon la boca con las dos manos, como si estuvieran oyendo un sacrilegio.

No pude convencerlos de lo que para ellos era la obra de un loco de remate, pero aun así lo hice. Contra la negativa, burlas, oposición y ridiculización de mis amigos: llevé un smat tv al paseo al bosque. Bueno, para alivianar tal aberración social, tengo que aclarar que era un televisor inteligente de pocas pulgadas, del cual me siento orgulloso y cuya apología turística argumentaré a continuación:

 

Smart TV en el paseo

 

Al principio mis colegas de viaje no querían ni estar cerca de mí. El hecho de haber llevado una smar tv al viaje me convertía en algo tan valioso como lo que encontramos en nuestras narices cuando estamos resfriados. Aun así permanecí fiel a mi decisión, y el sabio tiempo termino dándome la razón.

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 Los primeros se acercaron cuando conecté el TV para revisar el tiempo, a ellos igual le interesaba así que los mínimos se sentaron a mi lado. Luego de eso, me acompañaron los que notaron que yo revisaba una ruta más rápida para realizar un treking.

Lo mejor vino a la noche, la fogata es inigualable, los vasos con bebida tampoco. Pero el detalle que puso la música, que cada uno de los integrantes del viaje comenzó a reproducir desde YouTube, fue la razón que me dio a mí la razón.

 

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